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Tecnología al rescate

El cambio climático ha dejado de ser una mitificación y ha pasado a convertirse en una de las preocupaciones principales de la sociedad, ya que las consecuencias reales cada vez son más visibles.

Si bien, hasta ahora el combate contra el cambio climático, alteraba a las economías con sus elevados costes, cada vez se apuesta más por soluciones asequibles que permiten mantener la economía intacta y llevar a cabo acciones más limpias y resilientes.

En este ámbito, los ASP ya luchan contra la contaminación en ciudades de toda Asia, donde los niveles de polución sobrepasan los límites establecidos y donde se ha convertido en un problema de salud para sus ciudadanos. Los mini-drones polinizadores esparcen una solución química de solidificación de polución que haría disminuir los niveles de contaminación. Si bien, se espera que los drones sean más económicos y ayuden con la solución de la contaminación, aun se están esperando la visualización de dichos resultados.

Por otro lado, las inversiones en Ingeniería Genética y la incursión de la Nanobiónica Vegetal, nos descubren un abanico de posibilidades de recreación y creación vegetal diseñadas en laboratorios y cuyas propiedades no solo serían el aumento de propiedades o su adaptabilidad, sino que serían capaces de combatir en pos del medio ambiente en su lucha contra la contaminación.

Desde la Universidad de Washington, presentaron plantas purificadoras, creadas a partir de la ingeniería genética que serían capaces de eliminar el cloroformo y el benzeno, ambos compuestos potencialmente cancerígenos, del aire.

De igual manera, la ingeniería ambiental, ha conseguido diseñar una torre con bioalgas que filtrarían el aire igual que más de 300 árboles. Estas torres han sido bautizadas como Torres Biourban, y su objetivo principal es la disminución del dióxido de carbono en el aire.

Su funcionamiento se lleva a cabo gracias a un sistema de biofiltración de agentes contaminantes a través de la fotosíntesis y expulsando biomasa que a su vez sería usada para la fabricación de bio-combustible. Esto mejora la calidad del aire de manera sustancial, de igual manera que lo haría un árbol, pero en pleno centro de las principales ciudades. Estas torres contarán con sensores para monitorizar la calidad del aire y gracias a su funcionamiento con energía solar, son completamente autónomas y sostenibles.

Aunque Europa se encuentra entre los líderes a nivel mundial en avances para una economía baja en carbono y es uno de los continentes con mayor industria de fuentes renovables, entre los que cabe destacar España, Francia, Reino Unido, Alemania y Suecia; aun queda un largo camino para conseguir los niveles que se esperan para la cumbre de las Naciones Unidas de 2020. Es por ello que se pretende educar desde la infancia en materia de obtención de energía y de desecho de residuos de manera eficiente y sostenible en el marco de la No contaminación, pues la no actuación temprana podría resultar nefasta para nuestro planeta.

Fotos de Alex Gindin @ unsplash.com